jueves, 27 de enero de 2011

PAZ INTERIOR

La verdad que uno recibe a diario tantos correos inútiles o absurdos que hablan de esas cosas de crecimiento personal y espiritual, recibe tantos, que uno se vuelve escéptico.  No obstante, este que me envió un compañero de blog me pareció tan maravilloso que lo puse en práctica de inmediato y cual no sería mi asombro, me dio los resultados esperados: realmente  trajo mucha Paz, alegría y feliciad o a mi vida. Ahora lo que estoy pensando es cómo me levanto mañana a trabajar, porque la Paz  y el regocijo han invadido a tal punto mi cuerpo entero, que no creo que pueda mantenerme en pie. Por eso, y por lo mucho que los quiero, transcribo, literalmente, tan hermoso correo con la seguridad de que como a mí, cambiará sus vidas. ¡Por nada!

"Os paso este mensaje porque a mí me está funcionando, y a vosotros también podría traeros paz y calma a vuestras vidas:

Un doctor comentó esta mañana en la televisión que el único modo de conseguir la verdadera paz interior es finalizar todos los asuntos que tengas pendientes. Así que eché un vistazo por mi casa y encontré varias cosas que había comenzado pero que no había finalizado. 

Terminé por completo una botella de Rioja, una botella de Ribera, una bodella de Baileys, una bodeya de grron, un baquettte de batatas britas, una gajjja de vallllliiiiiuuum, el resdo de unas yyogoladinas.

Do dienes ri idea de lo godidamende ffffabulodo ge me diendo agora midmo. 

Bor bavor evía ezdo a dodoz loh gue ziendaz gue nededidan bazz inderiozz. 

Goño oz guiero bussshho a dodoz. Zzzaluudd. Hippss!

martes, 18 de enero de 2011

Las buenas cosas de la vida

Esta tarde le pedí a mis alumnos que escribieran, según ellos,  una definición de Cuento y de Novela y establecieran una diferencia entre ambas "definiciones" . La verdad es que yo he leído respuestas geniales, divertidas y hasta tiernas, pero no sé en realidad cómo definir lo que produjo en mí la la que me dio Weslie Arévalo, un niño de 12 años, un pedacito de gente que creo que ni me llega a la cintura, (porsia,  me refiero a su pequeña estatura)
Cuento: en los cuentos se aprende a narrar y otras cosas más importantes.
Novela: en las novelas no se aprende nada bueno.
Yo por supuesto solté la carcajada y lo miré. Él se rió conmigo y me preguntó así como nervioso,  "¿Está malo, profe?"
No, mi niño,  le respondí, esto está perfecto. Aclararemos algunas cosas después, pero esto está perfecto. 
La sonrisa que me  devolvió esta vez  es una de las razones por las  cuales celebro esta profesión mía  tan ingrata.


domingo, 16 de enero de 2011

¡Qué lindo!

Qué lindo, él desde la comodidad de su oficina con aire acondicionado,
desde la posibilidad de sus tres comidas, sus postres y sus siestas;
desde la certeza de sus 100 guardaespaldas,
desde el rezo del ángelus dominical, él pide por las víctimas de las tragedias en Brasil y Australia.
Le pide a Dios que haga algo porque en realidad él está por encima de Dios y no se ocupa de las miserias humanas.
Estoy pensando, querido diario, que este hombre debería mandar a beatificarse de una buena vez.


martes, 11 de enero de 2011

A veces...



A veces uno se siente así. Y no hay gobierno, no hay psiquiatra, no hay dios o virgen santa, no hay acupuntura capaz de convencer al corazón de que no espere más.
¡Joder!

viernes, 31 de diciembre de 2010

Milagro No.2

Querido diario,
Cierro el capítulo de este año con el siguiente saldo:
Un muerto y dos heridos. En realidad hubo más muertos, pero sólo lloré desconsoladamente a uno, de modo que los otros se pueden volver a morir si les da la gana. Uno de los heridos fue una amiga muy querida, quien no se recupera aún (a veces parece que recobrara la conciencia y otras, la mayoría, se queda en ese estado de inconciencia en el que es fácil entrar cuando no se quiere aceptar que el perito dijo “fue pérdida absoluta y total”) La otra herida fui yo,   pero por fortuna ahora (y no lo digo sin asombro) me recupero, hasta con cierto estoicismo,  de las heridas. No obstante, y debe ser porque un leve vestigio queda en mí de masoquismo, un rasgo al parecer heredado de la IV república, o algún gen judío-cristiano,  a veces me da por  echarme sal y vinagre en las heridas. Así, esta tarde que parece de domingo, me puse a escuchar canciones y me consegui con esta que he oído unas 3 veces hoy. Algo bueno saca uno de estas cosas  porque la verdad esa guitarra comenzando es francamente preciosa y la señora que canta tiene una voz  adorable. Y bueno, me comencé a quitar costritas y a echarme en mis heridas esa triste canción  que quién sabe que insensatas “verdades” dirá en el intermedio, pero a mí, junto con lo demás que sí entendí, me sonaron más triste  que la luz de la ciudad de Carora, si es que a Carora se le puede llamar ciudad
Oyéndola he comprendido   porqué hay gente que se quiere cortar las venas, meterse a evangélica o nebulizarse con creolina  cuando el perito dice “pérdida total” Esa es una opción. La otra es salvarse, juntar los pedazos y comenzar de nuevo, sustituyendo  eso de  “no puedo vivir sin ti” por un “no puedo vivir sin mí” algo que no suena “romántico” pero que es la verdad verdadera. Comenzar de nuevo. Comenzar de nuevo. 
Ese es mi milagro número 2.