jueves, 1 de marzo de 2012
miércoles, 29 de febrero de 2012
La Generación Imbécil
No, es que de sólo imaginarme que estos serán los maestros de mis nietos, los médicos de mis nietos, los dirigentes de mis nietos, los que harán los programas de televisión para mis nietos, y si me pongo cínica, los que continuarán con una de revolución en este país, a mí me da un escalofrío, pero ¡un escalofrío! ¡Nojoda!
domingo, 26 de febrero de 2012
THE HELP VERSUS KRAMER
Iba a hablar de The Help, la pieza cinematográfica conocida en español como Vidas cruzadas, por cuyas actuaciones, y con tanta razón, Viola Davis y Octavia Spencer están nominadas a un Oscar en las categorías de mejor actriz y mejor actriz de reparto, respectivamente. La película no es una joya del séptimo arte como dirían los entendidos en la materia, pero por el trabajo impecable de estas dos señoras, vale la rabia verla. No obstante el racismo era mi tema, no obstante quería decir que me quedo con El Color Púrpura para entender y recordar el significado de ser negro, no obstante eso, tropecé “comenzandito” con otro film que jamás tuve la suerte de ver: Kramer versus Kramer (1979)
Entonces se me olvidó la indignación que me produjo la amita cuando acusó a la esclava de robarse un cubierto de la vajilla, olvidé que pensé que en estas películas siempre hay un blanco o una blanca erigiéndose como héroes ante los ojos de los espectadores por la única gracia de sentir lástima por los negros; se me olvidó en fin la frustración de reconocer que el racismo es un problema que todavía nos alcanza, que sin ir muy lejos, una de las grandes tragedias de la Oposición de este país no es sólo tener en Miraflores un pata en el suelo, sino uno de pelo niche y con grotescos rasgos de un vulgar negro, valga la redundancia.
Kramer versus Kramer, como recordará el lector, es una película masculina, si se quiere machista, pues muy probablemente usted terminó odiando a Meryl Streep, usted terminó cuestionándola, usted terminó preguntándole ¿qué es eso, chica, de irte y que a ocuparte de ti, sin importarte la suerte de tu marido e hijo? Y es que si usted no lloró de pena y de ternura con la primera mitad de la película, que es en resumen el vía crucis del padre intentando hacer las labores propias de la mujer-esposa-madre, usted en el pecho lo que tiene es un riñón.
Pero el ataque de Alzhaimer que mencioné arriba, no me lo produjo el drama de un hombre (Dustin Hoffman) que por rendir demasiado culto a su trabajo, es abandonado por su esposa (Meryl Streep), ni que en medio de ese trance, haya aprendido a ser padre. Lo que en realidad lo provocó fue la escena más perfecta que he visto entre estos dos inmensos de la actuación, en la cual Ted Kramer tuvo el más sublime acto de amor, de los tantos que quiso plantear la cinta. La escena transcurre en pleno juicio por la custodia del hijo, cuando el abogado de Ted, finalmente le pregunta a la mujer ¿Considera usted que en el proyecto más importante de su vida (la familia) fracasó? Y se hizo el silencio. Y en aquella mudez yo, por el preciosísimo rostro de Mery Streep, vi pasar Los Heraldos Negros. Cada mirada de aquella mujer, cada compás con que su respiración marcó el silencio, cada lágrima, era un verso del poema de Vallejo. El clímax emocional de la escena se alcanza, y he allí el más grande gesto de amor, cuando su esposo, mirándola, le hace un gesto de negación con la cabeza, acompañado de su voz bajísima diciéndole que no… que diga que no. Ese momento bastó para plantearme otro concepto del amor: ese por el cual tendemos a cuidar, a proteger, a los que amamos, incluso hasta de ellos mismos e incluso a costa de nuestro propio sacrificio.
jueves, 16 de febrero de 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
jueves, 26 de enero de 2012
Muere lentamente
Muere lentamente quien n o viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca o no se atreve a cambiar el color de su vestimenta; muere lentamente quien no es capaz de sonreír al recordar lo que un día lo hizo llorar. Muere lentamente quien no lucha por lo que ama, quien hace lo que le dicen los demás, así eso vaya en contra de sus principios. Muere lentamente quien no se da ni da a los demás otra oportunidad.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca o no se atreve a cambiar el color de su vestimenta; muere lentamente quien no es capaz de sonreír al recordar lo que un día lo hizo llorar. Muere lentamente quien no lucha por lo que ama, quien hace lo que le dicen los demás, así eso vaya en contra de sus principios. Muere lentamente quien no se da ni da a los demás otra oportunidad.
miércoles, 18 de enero de 2012
Lo que nos enseñan los perros
Te echo de menos James, esto y más eras tú.
Cuando tus seres queridos lleguen a casa, siempre corre a saludarlos.
Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.
Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro Éxtasis.
Toma siestas.
Estírate antes de levantarte.
Corre, brinca y juega a diario.
Mejora tu atención y deja que la gente te toque.
Evita morder cuando un simple gruñido sería suficiente.
En días cálidos, recuéstate sobre tu espalda en el pasto.
Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate bajo la sombra de un árbol.
Cuando estés feliz, baila alrededor y mueve todo tu cuerpo.
Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.
Sé leal.
Nunca pretendas ser algo que no eres.
Si lo que quieres está enterrado, escarba hasta que lo encuentres.
Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazles sentir que estás allí.
Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.
Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro Éxtasis.
Toma siestas.
Estírate antes de levantarte.
Corre, brinca y juega a diario.
Mejora tu atención y deja que la gente te toque.
Evita morder cuando un simple gruñido sería suficiente.
En días cálidos, recuéstate sobre tu espalda en el pasto.
Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate bajo la sombra de un árbol.
Cuando estés feliz, baila alrededor y mueve todo tu cuerpo.
Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.
Sé leal.
Nunca pretendas ser algo que no eres.
Si lo que quieres está enterrado, escarba hasta que lo encuentres.
Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazles sentir que estás allí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




