sábado, 18 de agosto de 2012

A modo de queja


Este cuentico de ir a votar cada 6 años, 
este trajín de levantar pancartas y hacer mercadeo con la palabra; 
esto de encuestas en las que la única y necesaria pregunta no se formula  (¿usted quiere gobierno?); 
esto de disparar arpones a ver quién pesca más en el  charco de nosotros los pendejos para que al final de cuentas los villanos sigan haciendo de las suyas y la burla adquiera rango de fecha patria y flores en el Panteón de los siglos,
este jueguito entre quienes, desde sus carros blindados, se autodefinen  nacionalistas-altruistas,  
y los que tienen un amplio prontuario de inmoralidades y que son además anisótropos a carta cabal… 
este excremento macerado en que los politiqueros han convertido la verdad  …  
estos bacanales electorales… 
ya me tienen el alma acatarrada y la pituitaria en crisis existencial

domingo, 17 de junio de 2012

Burla, burlando... (y van dos, diría Nanci)


     En estos días  he asignado como tarea a mis alumnos redactar un cuento sobre algo que les hubiera ocurrido recientemente o a otros, que les hubiera impresionado. Y bueno no los he leído todos, pero una niña cuya familia vive a unos 45 minutos de la ciudad, en “el campo”, escribió la historia de un tío suyo que viajaba a verse un problema del corazón en un hospital de Valencia. El señor  vino para su última cita, hace un mes, con su hijo, su esposa y su nieto; tomó el transporte, un jeep (un jip, escribe la niña) y en el trayecto al vehículo se le partió la “puntadeje” y se fue por un precipicio. El saldo: el tío muerto, chofer y niño con heridas serias, su tía política a partir de entonces, en el hospital, inválida,  ausente,  sin reconocer a nadie. La niña cuenta que los médicos, al principio “no contaban con vida de ella” y que los otros hijos   van a verla y la señora les pregunta qué quienes son, qué porqué ella está ahí, que porqué no los recuerda, ni a nadie de su familia. 
     Llamé a Nanci B. para que me contara algunas cosas que por asunto de mi educada  sintaxis no me habían quedado muy claras,  y, bueno, saber cómo estaba ella puesto que una semana antes me había justificado sus faltas al colegio con la muerte de su tía abuela  tras incendiarse el rancho donde vivía (en el campo). No me supo decir de su estado anímico. En realidad cuando le pregunté cómo se sentía ella, me miró como si ese “ella” por quien yo preguntaba le fuera completamente ajeno, como si fuera el personaje de otro cuento que Nanci jamás había leído y por mucho que Nanci fuera inteligente, como en efecto es, no estaría a su alcance describir, porque  se desconoce. Sólo, y después de pensar un poco, me volvió a relatar la historia de su tío, más que eso, la historia de su tía que no reconoce a nadie, “se le borró todas sus cosas de su mente ni sabe que le pasó ni sabe porqué está en el hospital y tampoco sabe que su esposo Onorio murió por la falla que presentó el carro cuando iba en camino hacia su casa con ella, todos están sanos y salvos, pero Felicia no tiene memoria de recordar sus cosas y está hospitalisada en el Hospital Central de Valencia y como no puede hablar sus hijos yoran” Así tal cual lo escribió Nanci, sin una palabra más, sin una palabra menos,  y recordé entonces aquel relato de  Cortázar (Burla Burlando ya van seis) que comienza:  “Más allá de los cincuenta años empezamos a morirnos poco a poco en otras muertes” Disiento de Cortázar: no es más allá de los cincuenta años, es siempre… sólo que a partir de los cincuenta tomamos conciencia de ello…
     Nanci tuvo la amabilidad de ilustrarme su cuento. Lamento no poder reproducir literalmente el dibujo de un carro con la señora adentro, en medio de un camino cuyos árboles están al revés o acostados en el aire, y su tío sobre el suelo, con un corazón que ahora le ocupa toda la parte superior del cuerpo. Su tío riéndose.



domingo, 15 de abril de 2012

Dauphins des rêves

No hay mucho que decir sobre este video que dejo aquí. Lo más, que espero que lo escuchen, que se regalen estos minutos y lo escuchen. Y que lo hagan recostados o simplemente sentados frente a su ordenador. Cierren sus ojos, los delfines no importan cuando en nuestros oídos  está el sonido mágico del mar y el sonido de esas maravillosas criaturas.
Son días estos de agitación y de desorden, de modo que un rato que nos regalemos de total "drogadicción" auditiva, no debe ser malo. Es completamente relajante. Si usted no se relaja con esto, es hora de ir a la farmacia, comprarse y beberse el frasco completo de lexotanil, o beberse unas 5 botellas de whisky o fumarse un "porro" de aquello "que te conté". O todas las anteriores, mis amigos.

martes, 3 de abril de 2012

La Vida

El mismo río de vida que circula por mis venas noche y día, circula por las venas del mundo y canta, en lo hondo, con pulso musical.
Y es una vida idéntica a la mía la que a través del polvo de la tierra alza su verde alegría en innúmeras briznas de hierba, y estalla en olas tiernas y furiosas de hojas y flores. 

Y la misma vida, hecha flujo y reflujo, mece al océano, cuna del nacimiento y de la muerte. 
 Mis sentidos se exaltan al tocar esta vida universal. Y siento la embriaguez de que sea en mi sangre donde en este momento palpita y danza el latido de la vida que huye a través del tiempo.



Rabindranath Tagore