sábado, 1 de septiembre de 2012
sábado, 18 de agosto de 2012
A modo de queja
Este cuentico de ir a votar cada 6 años,
este trajín de
levantar pancartas y hacer mercadeo con la palabra;
esto de encuestas en las
que la única y necesaria pregunta no se formula (¿usted quiere gobierno?);
esto de disparar
arpones a ver quién pesca más en el
charco de nosotros los pendejos para que al final de cuentas los
villanos sigan haciendo de las suyas y la burla adquiera rango de fecha patria
y flores en el Panteón de los siglos,
este jueguito entre quienes, desde sus carros
blindados, se autodefinen nacionalistas-altruistas,
y los que tienen un amplio prontuario de inmoralidades y que son además anisótropos a carta cabal…
este excremento macerado en que los politiqueros han convertido la verdad …
estos bacanales electorales…
ya me tienen el alma acatarrada y la pituitaria en crisis existencial
domingo, 17 de junio de 2012
Burla, burlando... (y van dos, diría Nanci)
En estos días he
asignado como tarea a mis alumnos redactar un cuento sobre algo que les hubiera
ocurrido recientemente o a otros, que les hubiera impresionado. Y bueno no los he
leído todos, pero una niña cuya familia vive a unos 45 minutos de la ciudad, en
“el campo”, escribió la historia de un tío suyo que viajaba a verse un problema
del corazón en un hospital de Valencia. El señor vino para su última cita, hace un mes, con su
hijo, su esposa y su nieto; tomó el transporte, un jeep (un jip, escribe la
niña) y en el trayecto al vehículo se le partió la “puntadeje” y se fue por un
precipicio. El saldo: el tío muerto, chofer y niño con heridas serias, su
tía política a partir de entonces, en el hospital, inválida, ausente, sin reconocer a nadie. La niña cuenta que los
médicos, al principio “no contaban con vida de ella” y que los otros hijos van a verla y la señora les pregunta qué
quienes son, qué porqué ella está ahí, que porqué no los recuerda, ni a nadie
de su familia.
Llamé a Nanci B.
para que me contara algunas cosas que por asunto de mi educada sintaxis no me habían
quedado muy claras, y, bueno, saber cómo
estaba ella puesto que una semana antes me había justificado sus faltas al colegio
con la muerte de su tía abuela tras
incendiarse el rancho donde vivía (en el campo). No me supo decir de su estado
anímico. En realidad cuando le pregunté cómo se sentía ella, me miró como si
ese “ella” por quien yo preguntaba le fuera completamente ajeno, como si fuera
el personaje de otro cuento que Nanci jamás había leído y por mucho que Nanci
fuera inteligente, como en efecto es, no estaría a su alcance describir, porque
se desconoce. Sólo, y después de pensar
un poco, me volvió a relatar la historia de su tío, más que eso, la historia de
su tía que no reconoce a nadie, “se le borró todas sus cosas de su mente ni
sabe que le pasó ni sabe porqué está en el hospital y tampoco sabe que su
esposo Onorio murió por la falla que presentó el carro cuando iba en camino
hacia su casa con ella, todos están sanos y salvos, pero Felicia no tiene
memoria de recordar sus cosas y está hospitalisada en el Hospital Central de
Valencia y como no puede hablar sus hijos yoran” Así tal cual lo escribió Nanci,
sin una palabra más, sin una palabra menos, y recordé entonces aquel relato de Cortázar (Burla Burlando ya van seis) que
comienza: “Más allá de los cincuenta
años empezamos a morirnos poco a poco en otras muertes” Disiento de Cortázar:
no es más allá de los cincuenta años, es siempre… sólo que a partir de los
cincuenta tomamos conciencia de ello…
Nanci tuvo la
amabilidad de ilustrarme su cuento. Lamento no poder reproducir literalmente el
dibujo de un carro con la señora adentro, en medio de un camino cuyos árboles
están al revés o acostados en el aire, y su tío sobre el suelo, con un corazón
que ahora le ocupa toda la parte superior del cuerpo. Su tío riéndose.
domingo, 15 de abril de 2012
Dauphins des rêves
No hay mucho que decir sobre este video que dejo aquí. Lo más, que espero que lo escuchen, que se regalen estos minutos y lo escuchen. Y que lo hagan recostados o simplemente sentados frente a su ordenador. Cierren sus ojos, los delfines no importan cuando en nuestros oídos está el sonido mágico del mar y el sonido de esas maravillosas criaturas.
Son días estos de agitación y de desorden, de modo que un rato que nos regalemos de total "drogadicción" auditiva, no debe ser malo. Es completamente relajante. Si usted no se relaja con esto, es hora de ir a la farmacia, comprarse y beberse el frasco completo de lexotanil, o beberse unas 5 botellas de whisky o fumarse un "porro" de aquello "que te conté". O todas las anteriores, mis amigos.
Son días estos de agitación y de desorden, de modo que un rato que nos regalemos de total "drogadicción" auditiva, no debe ser malo. Es completamente relajante. Si usted no se relaja con esto, es hora de ir a la farmacia, comprarse y beberse el frasco completo de lexotanil, o beberse unas 5 botellas de whisky o fumarse un "porro" de aquello "que te conté". O todas las anteriores, mis amigos.
martes, 3 de abril de 2012
La Vida
El mismo río de vida que circula por mis venas noche y día, circula por las venas del mundo y canta, en lo hondo, con pulso musical.
Y es una vida idéntica a la mía la que a través del polvo de la tierra alza su verde alegría en innúmeras briznas de hierba, y estalla en olas tiernas y furiosas de hojas y flores.
Y la misma vida, hecha flujo y reflujo, mece al océano, cuna del nacimiento y de la muerte.
Mis sentidos se exaltan al tocar esta vida universal. Y siento la embriaguez de que sea en mi sangre donde en este momento palpita y danza el latido de la vida que huye a través del tiempo.
Rabindranath Tagore
Y es una vida idéntica a la mía la que a través del polvo de la tierra alza su verde alegría en innúmeras briznas de hierba, y estalla en olas tiernas y furiosas de hojas y flores.
Y la misma vida, hecha flujo y reflujo, mece al océano, cuna del nacimiento y de la muerte.
Mis sentidos se exaltan al tocar esta vida universal. Y siento la embriaguez de que sea en mi sangre donde en este momento palpita y danza el latido de la vida que huye a través del tiempo.
Rabindranath Tagore
viernes, 30 de marzo de 2012
jueves, 1 de marzo de 2012
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